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Eugenia bieto

Directora general

ESADE

Hace ya algunos años que ESADE publica un Informe Económico que analiza la coyuntura y las principales tendencias de la economía española e internacional. La publicación que hoy tiene el lector en sus manos complementa esta recurrente mirada económica sobre la realidad con otra perspectiva, la social, igualmente vinculada a la identidad de nuestra institución.

La misión de ESADE –ratificada en nuestro Plan estratégico, aprobado recientemente– es educar e investigar en los campos del management y del derecho para:

a) la formación integral de personas profesionalmente competentes y socialmente responsables;

b) la creación de conocimiento relevante para la mejora de las organizaciones y de la sociedad, y

c) la contribución al debate social para la construcción de unas sociedades más libres, prósperas y justas.

La dimensión social forma parte, pues, de la esencia de nuestra razón de ser y se despliega en las tres líneas misionales mencionadas. Por eso, la publicación de este primer número del Índice de Confianza Social ESADE-Obra Social “la Caixa” es, para nosotros, un acontecimiento muy relevante. La finalidad del informe es explorar las percepciones de los ciudadanos, detectar su estado de ánimo y comentar las tendencias sociales más destacadas en el plano nacional e internacional.

ESADE quiere promover y apoyar la apuesta que debe formularse desde el mundo económico y empresarial a favor de la cohesión social, la reducción de la desigualdad, la inclusión de los diferentes grupos sociales y la protección de los más vulnerables. Para un número creciente de empresas de nuestro tiempo, contribuir a la calidad del entorno social en que operan es un objetivo que incorporan a sus estrategias, que nuestra institución estimula y apoya decididamente. En este sentido, deseo agradecer la colaboración y el compromiso de la Obra Social “la Caixa” y de las Fundaciones Agbar y Aquae, que hacen posible que el Índice nazca con el respaldo que merece este proyecto de gran alcance.

Espero que el Índice tenga una larga vida y, sobre todo, que contribuya a mejorar el conocimiento de la realidad social que nos rodea. Y espero que lo haga no solo para satisfacer nuestras necesidades de información fiable, sino también para posibilitar su transformación en todo lo que sea necesario.

JAUME GIRÓ

Director general

Fundación Bancaria “la Caixa”

Es complejo describir con palabras un concepto tan abstracto como el de confianza. Sin embargo, pese a la dificultad de acotar su definición, todos somos capaces de mencionar personas, instituciones, empresas o situaciones que merecen este calificativo. Tanto es así que resulta ya habitual y entendedora para todo el mundo la afirmación de que nos hallamos inmersos en una crisis de confianza.

Un ejemplo que pone de manifiesto la importancia de este tipo de valoraciones es que, a finales de octubre, se hacía público o el Índice Ifo, que mide la confianza de los empresarios alemanes. El resultado fue bastante peor de lo que esperaban los mercados y la consecuencia fue que los índices de las principales bolsas europeas bajaron.

La Obra Social ”la Caixa” y ESADE queremos dar un paso más en este sentido y situar el concepto de confianza en el centro del debate y del análisis social. Porque, si bien es indiscutible que necesitamos disponer de cifras, datos y estadísticas para entender la realidad que nos rodea, en los últimos años se ha evidenciado también que precisamos de más elementos, además de los cuantitativos, para captar la complejidad del mundo actual.

Es por ello que hemos creado el Índice de Confianza Social, como instrumento para medir el estado de opinión de los ciudadanos sobre el presente y el futuro de su bienestar. Se trata, en efecto, de un indicador de percepción subjetiva, pero con un indiscutible valor para conocer las perspectivas de la ciudadanía sobre la evolución de sus condiciones de vida. Los resultados de este índice se recopilarán en dos oleadas anuales que se harán públicas en el Índice de Confianza Social ESADE–Obra Social ”la Caixa”.

La sanidad, la educación, la vivienda, las prestaciones sociales, el mercado laboral o las pensiones son algunas de las variables que integrarán el Índice de Confianza Social. Son todos ellos indicadores que repercuten directamente en el día a día de los ciudadanos. Y también son determinantes para el día a día de la Obra Social ”la Caixa”.

Desde hace muchos años, trabajamos en todos estos ámbitos con el objetivo de dar respuesta a las cuestiones que más preocupan a los ciudadanos. Por ello, hemos de estar atentos a los cambios que se producen en la sociedad, para seguir llegando a quienes más lo necesitan. Impulsamos el Índice de Confianza Social con la seguridad de que se convertirá en una brújula para guiarnos, así como un referente para todas las personas que se esfuerzan por construir una sociedad más justa y cohesionada.

ÁNGEL SIMÓN

Presidente ejecutivo

Agbar

El pulso de un país o su clima social no pueden medirse atendiendo únicamente sus indicadores macroeconómicos, como el crecimiento del producto interior bruto (PIB), el nivel de desempleo o la evolución de la inflación. Es necesario poder disponer de otra serie de variables que ayuden a interpretar el verdadero estado de ánimo de la sociedad. De este modo, podremos analizar empíricamente dónde nos hallamos en materia de progreso social con respecto a otros países o a nuestro propio pasado. Los indicadores sociales, a pesar de medir conceptos tan complejos como el bienestar, son una herramienta indispensable para realizar el seguimiento de los cambios vertiginosos que vivimos hoy en día en nuestra sociedad.

La escuela de negocios ESADE, fiel a su vocación de contribuir al debate social para lograr una sociedad más libre, más próspera y más justa, propone la elaboración de un Índice de Confianza Social, con la intención de analizar, de forma periódica, el grado de confianza social de los ciudadanos en el presente y en el futuro del país. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Obra Social “La Caixa” y de las fundaciones Agbar y Aquae.

La historia de los indicadores sociales se remonta a los años sesenta del siglo XX, cuando la American Academy of Arts intentó medir los efectos del programa espacial de la NASA sobre la sociedad norteamericana. Hasta ese momento, solo había iniciativas de recopilación de datos sociodemográficos, sin el objetivo explícito de medir el bienestar social de la población. En la década de los setenta, las Naciones Unidas y la OCDE promovieron sendos indicadores sociales, que tenían en cuenta las variables demográficas, de salud, vivienda, educación y trabajo. Por su parte, el organismo estadístico europeo Eurostat también ha decidido incorporar, en el marco de la estrategia para el crecimiento Europa 2020, un capítulo dedicado a la calidad de vida en sus estudios estadísticos. Dicho capítulo incluye aspectos como las condiciones materiales de vida, la salud, la educación, el ocio y las relaciones sociales (incluida la confianza interpersonal), la seguridad económica y física, o la satisfacción subjetiva con la vida.

Desde el grupo Agbar, a través de sus fundaciones, hemos decidido colaborar con esta iniciativa, cuyos frutos serán, sin duda, una pieza imprescindible para interpretar el momento actual y las condiciones de vida de los ciudadanos.

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